jueves

Labios al gusto

Suave
Despacio
Baile húmedo de dos
Alucinadas
Roce mínimo
Paseo suave. Boca entreabierta
Gemido en huída
Narcotizadas
Labios al gusto
apenas se tocan
Labios mojados
Deslizan
Labios tibios
Alientas
A tientas
Suave
Apenas lengua
Ven

martes

Una vez más

Cerró la puerta tras de sí y, apretando impotente los puños, juró jamás volver a la casa de Silvia. Supo, sin embargo, que extrañaría esos rulos dorados toda la vida, que los vería hasta en las morenas y pelirrojas que admitiera en su vida, porque si de algo estaba segura era de que volvería a enamorarse mil veces más esperando hallar en alguien todo lo que Silvia tenía pero no podía darle.

lunes

Otra vuelta

¿Y qué si también soy tristeza? ¿Y qué si negarlo se me escapa?
La vida también es tango; llorar cantando es la consigna.

Aquella fue la última vez que me desconocí, porque hoy vengo con promesas nuevas a reconciliarme con todo lo que soy, y dije todo. Se unirán los que quieran y se alejarán los que no compartan tanto descaro o rechacen tanta lágrima.

Es todo


miércoles

Ángeles urbanos

Viven en las pompas de jabón, en los chocolates con avellanas, en los nudillos frágiles-
Duermen en las nervaduras de las hojas de shiflera o sobre astromelias blancas-
Se alimentan de amaneceres imaginarios y de atardeceres púrpura robados-
Saltan en teclas de caramelo en las tardes grises; en las verdes corretean mariposas-
Le ponen nombre a cada día de sus vidas y recuerdan cada uno-
Se enamoran a medianoche en la autopista, a la altura de Chacaíto-
Construyen en colores sus alfabetos personales que trocan en música a su antojo-
No bailan bajo la lluvia cuando no llueve-
Sólo se les puede ver a través de las pestañas, entornando los ojos y con la cabeza de lado, fíjate bien, seguro hay uno para ti en una cola y tal vez esté saltando entre parachoques.
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martes

Es de verdad

Ni grave ni aguda ni esdrújula; su voz es suave. Si en algún sueño de esos de media tarde hubiese decidido imaginar su voz, estoy segura de que la habría decidido suave... suave y tibia... suave y dulce... suave y bienarticulada... y no habría errado.

Con ese nombre de relato de Pocaterra (que sólo el nombre) la verdad es que se descubre más bien como venida de otro tiempo, compleja y sencilla, intensa y delicada, dulce y tajante... como una muchacha de Bécquer.

Con la piel recién pulida, con la mirada al frente, con la boca limpia de sal, con las ganas nuevas y las manos llenas, con la imagen despejada y el cielo claro, así regreso. Con los ojos más abiertos que al partir y la palabra a flor de labios; vuelvo con la vida nueva a defenderla a dentelladas, decidida a no callar. Te espero en los mismos espacios con las mismas y nuevas ideas, con los mismos y nuevos planes, te espero, siempre te espero, I, casi siempre de verde, te espero en sepia o como vengas, siempre que quieras venir.

sábado

Peregrinas

Estas manos ya no saben dónde estar. Van peregrinas de una tecla a otra, forzando una conexión con las neuronas para evitar atarse a la redondez que tanto añoran.

Estas manos desperdician su tersura ajando soledades, se lanzan al vacío de lo que más temen y aun así jamás olvidan para qué están hechas.

Van y vienen, saben que deben tomar lo que se les presenta. Son manos que esperan sin cesar y que no dejan de hacer. Saben que el descanso nunca llega.

lunes

Lo dice Buda

"Todo fluye, todo cambia, todo nace y muere, nada permanece, todo se diluye; lo que tiene principio tiene fin, lo nacido muere y lo compuesto se descompone. Todo es transitorio, insustancial y, por tanto, insatisfactorio. No hay nada fijo a qué aferrarse".

domingo

Un cuarto para las dos

Te espero, a veces tardas en llegar
no entro aún
doy una vuelta más al rededor de tu centro
entro
siento el encierro de cuatro paredes
y me ahogo un poco con la saliva
hace calor
A veces tardas en llegar
pero a veces llego más temprano
una vuelta más
te espero

jueves

Cuerpos

Tu boca en mi boca
tus sabores en mi boca
tus labios en los míos

mi roce en tu piel
mis dedos en tus hombros
mi beso en tu piel

Tu pelo entre mis manos
mi aliento en tu espalda
en mi centro tu oleaje

martes

Toma lo que tengas

La vida no siempre es lo que esperas que sea. Convivimos con la dualidad entre el ser y el bien-ser. Si no lo hubiese dicho Freud, de todas maneras algún atormentado habría caído en cuenta de que en nosotros conviven varias instancias psicológicas que costantemente se jamaquean entre sí.

El sobradito Superyó quisiera ser visible permanentemente, ¡que todos se enteren de que soy (o quiero ser) la mejor, la que más ama, la que más sabe, la que más perdona y la más bienintencionada de todas! (sí, claro!, diría el Ello). El Ello, en cambio, más humilde y realmente enterado de la situación de las más altas y escondidas esferas de tu ser, a veces preferiría quedarse agazapadito y ser invisible hasta para ti mismo (eso ni lo digas, mijita, no vaya a ser que se cumpla y termines en la cárcel). Al final terminas conformándote con el resultado del Yo.

Así es la vida misma! el resultado de negociar entre el deber ser, lo que quisieras que fuera y lo que es en la realidad. Así son las relaciones: terminas negociando con esa mujer perfecta que debe ser, lo que quieres que sea ella para ti y lo que ella termina dándote.

viernes

Al andar

Que mis pasos me lleven a donde deba estar
que el silencio llegue cuando deba llegar

Sólo camino, sin mirar más allá, dejando fluir,
sin preocuparme demasiado por lo que ya no está,
sin pensar siquiera en lo que ha de venir.

La calma, la suave calma me llega sola con la brisa.
Ya estoy por llegar y sé que estarás ahí, esperándome.

jueves

Las manos de Elisa

Elisa tenía las manos más blancas y suaves que se hayan visto jamás. Eran tan largas y delgadas, más bien interminables, divinamente forradas con una piel tan fina que dejaba ver sus pequeños vasitos sanguíneos; con unos dedos torneados con gracia y coronados con esas uñas cuidadosamente recortadas que terminaban por ofrecer una confianza infinita.

La verdadera aventura era acariciar esas manos. Era talento lo que se necesitaba, no sólo para acceder a ellas sino para al fin complacerlas. Jamás le bastó con un simple roce de los dedos, por muy suave que éste fuera; había que poner toda la energía en la mínima caricia, apuntar todo el cuerpo, dedicar cada pensamiento, mantener firme la mirada: la vida concentrada en una caricia a las manos de Elisa.

martes

Noventa minutos de contemplación

Empiezo a vivir en el mismo momento en que empiezo a ser palabra. Vine buscando hendijas, verbos por donde escaparme; madrigueras, adjetivos que me refugien en el espacio ínfimo de mi verdad.

Es mucho pedirle a noventa minutos de contemplación, pero los lunes se hacen excepciones. Una mano que explica y yo quiero sentir en mis labios , una boca que narra y yo quiero tomar su saliva, una encantadora de serpientes que deja entrever sus piernas como por descuido... tiza sobre el cielo verde... es más de lo que se puede pedir desde este lado de la cátedra.

Del lado donde sólo está ella, también una mirada oculta que me deja soñar en lo que sólo en sueños existe en perfecta sintaxis, semántica preciosa y ortografía impecable. Quince años de distancia dejan de ser excusa cuando gana la urgencia.

Empiezo a vivir en el mismo momento en que empiezo a ser palabra.