-Está bien, feliz Navidad _gruñó.-¿Pero cuál es tu problema con lo navideño? _escupió por fin Titina.
-Es que no entiendo la Navidad. No sé por qué la gente necesita ver todo rojo y verde para amar, perdonar y regalar.
-Es el espíritu, es como un gran ánimo colectivo; no puedes evitar ser llevado a "navidadear".
-¡Bah! A mí que me quieran todo el año o que no me quieran nada...
-Por cierto, abre pronto tu regalito; lo escogí con mucho cariño y sé que te va a encantar _dijo Titina ignorando el berrinche, le abrazó, le dio un besito tibio y se fue caminando poco a poco. Cuando ya lo había perdido de vista, buscó en el bolsillo de su chaqueta la pequeña cajita que estaba segura que encontraría allí con la inscripción "Para Titina de G. Mil besos".



